Hace poco, leí un artículo en la versión electrónica del Diario de Yucatán en el que se establecía, de alguna forma, la idea de que cierto evento “venía a consolidar la política pública en materia de cultura del Ayuntamiento (de Mérida)”, lejos de realmente ponerme a reflexionar acerca de las necesidades culturales básicas que podría cubrir dicho evento, me alarmó la idea de que alguien pueda creer que un solo evento -en su tercera entrega- podría consolidar cualquier cosa, claro, al seguir leyendo me di cuenta que la nota era realmente un publi-reportaje, por lo que todo cobró sentido.
Sin embargo, quedan un poco al aire algunas preguntas al respecto ¿Realmente la ciudad tiene suficientes actividades culturales? De las actividades que ya existen ¿Realmente ofrecen calidad y cultura? ¿O sólo entretenimiento? ¿O ni eso? Después de pensarlo mucho, llegué a la conclusión de que a falta de datos duros públicos recientes y de la imposibilidad de preguntarle directamente a las todos los yucatecos y meridanos interesados en el sector, invité al Primer Actor Ricardo Adrián “Melo Colli” a platicar conmigo sobre sus impresiones acerca de este sector y su posicionamiento en la región, que a pesar de tener que hacerlo vía video llamada por cuestiones geográficas, resultó en una muy amena charla en la cual se discutieron temas relevantes a esta cuestión.
Con una trayectoria artística de más de 20 años y con la experiencia que le ha dado tener su propia compañía teatral que, además, se ha mantenido y autegestionado establemente desde 1999, empezó hablando un poco acerca de la situación por la que ha pasado el sector en la región en materia de producción y consumo.
Al hacer un análisis de los últimos 20 años de la escena teatral, Ricardo ha llegado a la conclusión de que el sector definitivamente ha evolucionado significativamente ya que, según recuerda, en sus inicios las compañías teatrales tenían problemas para mantener sus puestas en escena en cartelera, siendo la compañía del Primer Actor Hector Herrera “Cholo” la única que había conseguido tener un número de presentaciones estable, que abarcaban funciones de martes a domingo por temporadas completas. Asimismo, los cambios que el Sr. Héctor Herrera llevó a la industria teatral fueron -y siguen siendo- una gran aportación para la escena en la ciudad, adaptando el teatro regional a nuevos géneros como el de revista de variedades, entre otras innovaciones. Y es precisamente esta compañía en la que Ricardo ve los inicios de su carrera profesional formal, colaborando con ella por dos años.
De igual forma, habla de las diferencias de esos tiempos con la realidad actual de la ciudad. En ese momento, era más común la producción de teatro clásico, sin embargo, no existía un número importante de compañías y éstas daban la impresión de tener una inclinación más amateur que profesional. Por el contrario, ahora existe una apertura mayor a la profesionalización del teatro, existen compañías más preparadas y un público que empieza a recibir suficiente calidad como para hacerse de una opinión y a la vez exigir cada ves mejores puestas en escena.
Sin embargo, la calidad educativa en el sector, incluso a nivel nacional, todavía no alcanza suficientes estándares para ofrecer una oferta completa a los espectadores. Lo cual se ve reflejado tanto en la calidad de las presentaciones como en la constancia del público al consumirlas, ya que, asegura, es imposible que puestas en escena dónde los involucrados ni siquiera tengan las nociones básicas de géneros, puedan tener éxito. Pero esto, lejos de significar que no haya talento en la región, habla más de la falta de preparación ya que, asegura, Mérida cuenta con grandes talentos en todas las etapas del proceso, cuenta con buenos escritores, actores y directores, pero que, desafortunadamente, no siempre encuentran suficientes oportunidades en la ciudad, por lo que optan por irse a otras partes de la república o incluso fuera del país, y otros que, en el peor de los casos, prefieren optar por no profesionalizarse dentro del sector.
Otro problema que Ricardo Adrián encuentra dentro del sector, es el de cierto paternalismo por parte del gobierno con respecto a proyectos específicos, ya que éste a pesar de que si da apoyos económicos al sector, tiene una gran deficiencia en el seguimiento del cumplimiento de los objetivos de sus benefactores, quitándoles el sentido de compromiso con respecto a su público, y a la vez dejando de lado propuestas de mucha calidad que van muriendo por falta de subvenciones públicas. También, el hecho de que, en palabras de Ricardo, el gobierno subvencione producciones deplorables y un exceso de obras recicladas, deja a los espectadores con la idea errónea de que no hay presentaciones de calidad y tiene consecuencias en la dificultad de crear nuevos públicos y en la pérdida de buenos elementos, sobretodo en el área de guionismo de géneros.
Por esto, considera de suma importancia que el gobierno empiece a revisar más proyectos en todos los géneros, para así, poder subvencionar los que tienen suficiente potencial para lograr una mayor generación de públicos y así, darle al sector la oportunidad de crecer. Pero que no se quede ahí, si no que también se de a la tarea de vigilar que los recursos sean utilizados para lo que son y no sólo para que las compañías se mantengan sin trabajar por un futuro mejor para el sector, lo que debería ser la verdadera finalidad de dichos apoyos.
Y aunque el problema se ha mantenido por años, recientemente también se han autorizado recursos públicos a personas sin ningún tipo de preparación ni académica ni actoral y sin los conocimientos mínimos para dar clases o llevar producciones al interior del estado. Lo que abre la pregunta de ¿Por qué el gobierno le da dinero a gente sin bases artísticas, culturales ni sociales? Y aunque la respuesta resulta obvia, desafortunadamente, es algo que pasa mucho tanto a nivel local como reca nivel nacional, dejando sin recursos a las personas que si tienen el talento y si tienen las producciones y los conocimientos que realmente se necesitan para cumplir los objetivos de las instituciones.
Al tocar temas con referencia a la oferta, Ricardo cree que los géneros de la ciudad están muy marcados y podrían dividirse en tres grupos; el primero, sería un teatro demasiado pretencioso, alternativo y que hace del teatro clásico un producto demasiado pretencioso; por otro lado, teatro que gira más en algún personaje cómico que en una trama preparada, utilizando chistes fáciles y, hasta cierto punto, vulgarizando la comedia innecesariamente, cayendo en lo que el llama “una parodia del stand up norteamericano” ya que no requiere de una mayor preparación y su objetivo es figurar en el medio; Y por último, el teatro regional tradicional, familiar, con parodias de películas o telenovelas.
Él, por su parte, trata de ir evolucionando y experimentar con diferentes géneros, sin perder su línea de comedia para adultos. La cual ha sido muy criticada por la utilización de un lenguaje altisonante y temáticas controversiales, pero asegura que sus mayores críticos, realmente son su propio público, ya que ellos son quienes tienen las opiniones más fuertes, los que más le ayudan a mejorar y por quienes trata de, al menos, mantener un estándar de calidad estable.
Ya entrando en el tema de cómo ha visto la respuesta de su propio público a lo largo se los años, indica que los públicos son quienes determinan y exigen la calidad en las propuestas que tienen, ya que existes obras teatrales públicas -y gratis- que no llenan salas o que de hacerlo, se vacían antes de finalizar, pero, también hay muchas otras, en las que el público está dispuesto a pagar una entrada al tener la certeza de que su inversión será recompensada con un trabajo de calidad.
Por esto, para generar públicos en los diferentes géneros, tiene la certeza de que lo importante es generar contenidos cercanos a la gente. En su caso, al trabajar con comedia, cree que es de suma importancia tratar temas relevantes para la mayoría de la persona y darles una salida para reírse de éstos, pero sin perder el toque de realidad y sin dejar de hablarles con la verdad y de mostrar estas realidades tal y como son.
Y aunque, por la situación actual del país o por la razón que sea, el público tiende a tener una preferencia marcada hacia la comedia, el éxito de los demás géneros también depende de la capacidad de los involucrados en el proceso creativo de adaptar estos contenidos al público que va a consumirlos. Ricardo comenta, que le parece que es ahí dónde se está perdiendo la oportunidad de generar públicos, ya que muchos directores se quejan de que el público está dispuesto a a pagar un boleto para ver comedia pero no para ver teatro experimental, formal o de performance, pero el problema real es que la gente no se siente identificada con este tipo de teatro, que en muchas ocasiones, ni siquiera tiene suficientes estándares de calidad. Pero independientemente del género, el público sabe reconocer un producto hecho con amor y profesionalismo y eso es lo que lo lleva a seguir consumiendo.
Continuando sobre la línea del consumo, Ricardo comenta que los mayores enemigos del desarrollo teatral están un poco polarizado, ya que por un lado están los trabajadores del sector que no tienen suficiente conocimiento con respecto a lo que hacen y por otro lado, los que tienen muchísimo talento y conocimiento pero se encasillan en una sola práctica o género y desperdician la oportunidad de atraer públicos nuevos con nuevas estrategias. Esto hace, que la independencia del sector como industria cultural se complique, ya que aunque a nivel artístico se cumpla con las expectativas, no terminan de materializar necesidades comerciales, haciendo difícil que existan muchos emprendedores del sector, haciendo que los profesionales tengan que buscar nuevas opciones laborales en caso de no pertenecer a alguna fuente de trabajo pública.
Al final, y después de una larga y enriquecedora conversación, pudimos concluir que la región se encuentra en un momento decisivo para el futuro de todo el sector teatral, ya que tiene todos los elementos que necesita y la posibilidad de empezar a trabajar en los puntos débiles, como lo es la falta de escritores de teatro de todos los géneros y la falta de conocimientos. Porque mientras siga existiendo talento dispuesto a crear con profesionalismo y públicos dispuestos a consumir con madurez y exigencias, las producciones seguirán mejorando y sobrepasando los obstáculos.